En un pueblo muy lejano donde
existían varios bosques y animales que lo habitaban se encontraba una joven que
vivía en la más dura pobreza, a pesar de sus bajos recursos disfrutaba mucho de
la vida y siempre le veía un lado positivo a todo, antes de que sea pobre era
una princesa que le gustaba mucho ayudar a los demás, donándoles la ropa que no
tenían o la comida que les faltaba, por otro lado su padre era malvado con la
gente que gobernaba siempre trataba mal a sus empleados, solo le importaba el
dinero.
Cierto día él negó el alimento a
una de las hijas de la bruja más peligrosa del reino sin saber en qué problema
se había metido. La hechicera al
enterarse de lo sucedido le lanzó un conjuro el cual consistía en que si él se
portaba mal con cualquier persona de la aldea se volvería pobre junto con su
familia, este hechizo solo se podía romper cuando él cambie su forma de pensar.
Llegó el momento en que la doncella se
enamoró de un joven que no tenía dinero, el rey al enterarse mandó a que lo
expulsaran de la aldea, y como tenía que suceder el encantamiento se cumplió,
en un abrir y cerrar de ojos el monarca y su familia se volvieron pobres, no
podía creer lo que le estaba pasando se sentía totalmente enojado y a la vez
triste por haberlo perdido todo en un instante.
Luego de varios días la muchacha
logró reencontrarse con su otra mitad pasando por varios peligros, su papá descubrió que ambos aún se seguían viendo, quiso
separarlos pero se dio cuenta que su amor era verdadero, y se puso a pensar que
no porque tengamos una diferencia de clases sociales debemos menospreciar a los
demás, así que permitió que su relación continúe, en ese instante la maldición
se rompió y todo volvió a la normalidad,
solo que esta vez ayudó a todos los que lo necesitaban.
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